Girasol: genética y sanidad para capitalizar una oportunidad global


Después de una campaña récord y con exportaciones en máximos, el girasol inicia el ciclo 2026/27 con una nueva expansión de superficie. Aunque la mayor oferta mundial puede moderar los precios, la demanda de aceite y la diversificación de mercados sostienen una oportunidad concreta para la Argentina. En este escenario, la elección de híbridos con alto potencial y sanidad genética vuelve a ser decisiva.

Campo de girasoles en flor al atardecer, representando la sanidad y potencial genético del cultivo de girasol en Argentina.

El girasol llega a la campaña 2026/27 con una combinación atractiva: más superficie en la Argentina, una industria activa y una demanda internacional firme. Al mismo tiempo, la recuperación de la producción mundial anticipa un mercado con mayor competencia. La oportunidad existe, pero aprovecharla dependerá cada vez más de ajustar la elección del híbrido y el manejo a las condiciones de cada lote.

Los datos del Panorama Agrícola Semanal de la Bolsa de Cereales, publicados el 30 de julio de 2026, indican que la siembra comenzó en el norte del país con una superficie proyectada de tres millones de hectáreas, 5,3% por encima del ciclo anterior. De concretarse, sería un nuevo máximo nacional en las últimas tres décadas. El cultivo viene, además, de una campaña 2025/26 récord: la Bolsa de Cereales estimó 2,85 millones de hectáreas, un rendimiento promedio de 23,6 quintales por hectárea y una producción de 6,6 millones de toneladas.

Más producción mundial, pero también más demanda

El escenario internacional obliga a mirar algo más que el volumen argentino. Para 2026/27, el USDA proyecta una producción mundial de girasol de 62,66 millones de toneladas, 13,4% superior a la campaña anterior. Rusia superaría los 20 millones de toneladas y marcaría un nuevo récord, mientras que Ucrania recuperaría producción, aunque su capacidad comercial seguiría expuesta al conflicto y a las restricciones logísticas del Mar Negro.

La mayor oferta puede moderar las subas de precios, pero no elimina la demanda. La producción mundial de aceite de girasol alcanzaría 23,59 millones de toneladas y sus exportaciones crecerían hasta 15,62 millones. (USDA, Oilseeds: World Markets and Trade, julio de 2026.)

La Argentina ya cuenta con una plataforma exportadora para participar de ese crecimiento. Durante 2025, el complejo girasol exportó más de tres millones de toneladas entre grano y derivados por casi US$2.300 millones. Los productos llegaron a 89 países y la India concentró más del 37% del valor exportado. (Bolsa de Comercio de Rosario)

Camiones descargando grano de girasol en un puerto cerealero, con buque de carga de fondo, simbolizando el complejo exportador de aceite y grano.

En el mercado físico, sin embargo, no existe un único precio de referencia. El valor FOB, el FAS teórico y la oferta que recibe el productor corresponden a instancias comerciales diferentes. El 7 de agosto, Rosario no mostraba propuestas abiertas para entrega disponible o contractual. Para la nueva cosecha se ofrecían US$400 por tonelada en diciembre y marzo, y US$410 en enero y febrero.

Por eso, el resultado económico debe evaluarse considerando el momento de entrega, el puerto, el costo logístico y las bonificaciones por materia grasa, además del precio nominal del grano.

La sanidad comienza con la elección del híbrido

La plasticidad del girasol y su capacidad para explorar el perfil del suelo le permiten sostenerse en ambientes restrictivos. Esa rusticidad relativa, sin embargo, no lo deja fuera de los riesgos sanitarios.

Entre las principales enfermedades se encuentran el marchitamiento por Verticillium dahliae, la podredumbre de capítulo por Sclerotinia sclerotiorum, el enanismo o mildiu causado por Plasmopara halstedii, el cancro del tallo y la podredumbre asociados al complejo Diaporthe/Phomopsis, y la roya negra provocada por Puccinia helianthi.

La resistencia o tolerancia genética es la primera barrera, pero debe integrarse con rotaciones, tratamiento de semillas, monitoreo y un manejo adecuado de la densidad y la fecha de siembra. En Sclerotinia, por ejemplo, no existen híbridos inmunes; en mildiu, la respuesta puede variar según las razas de Plasmopara presentes.

Hilera de girasoles en floración con plantas y follaje sano en un lote agrícola, representando el manejo integral de enfermedades.

ASAGIR documentó diez razas de Plasmopara halstedii en la Argentina hasta 2020/21 y señaló la necesidad de monitorear la aparición de nuevos patotipos. Ese antecedente confirma el valor de la resistencia genética, pero también obliga a validar su alcance con información sanitaria actualizada para cada región.

BUCK 8730 CL y BUCK 8731 CL: dos perfiles para ambientes diferentes

Buck Semillas inició su programa de mejoramiento genético de girasol en 1985. Dentro de su propuesta para la campaña 2026/27, BUCK 8730 CL y BUCK 8731 CL combinan ciclos intermedio e intermedio-largo, tecnología Clearfield®, entre 49% y 50% de materia grasa, excelente anclaje, capítulos decumbentes y perfiles sanitarios complementarios.

BUCK 8730 CL

Está especialmente desarrollado para el centro-sur de Buenos Aires y La Pampa. Su principal diferencial es la resistencia genética frente a downy mildew, acompañada por un excelente comportamiento para Verticillium, Sclerotinia, Phomopsis y roya negra.

Este perfil lo posiciona para lotes donde el mildiu constituye un riesgo relevante, siempre que se confirme la correspondencia entre la resistencia del híbrido y las razas presentes en la zona. La calificación sanitaria no reemplaza el diagnóstico del lote ni garantiza por sí sola la ausencia de enfermedad.

BUCK 8731 CL


Presenta una adaptación declarada para todas las regiones girasoleras de la Argentina. Se destaca su tolerancia al golpe de calor y su resistencia a Phomopsis, dos atributos de interés en ambientes expuestos a estrés térmico y antecedentes de cancro del tallo.

Su mejor performance sanitaria corresponde a Verticillium, presentando un alto grado de tolerancia. En el caso de Sclerotinia, Phomopsis y roya negra este híbrido presenta un comportamiento destacado. Es una alternativa de mayor amplitud geográfica, pero su desempeño también debe contrastarse con ensayos y antecedentes locales. 

La densidad es un objetivo de plantas logradas

Para ambos híbridos, el área de investigación para la producción de Buck Semillas recomienda densidades de 40.000 a 45.000 plantas por hectárea en la zona norte, de 54.000 a 58.000 en la zona centro y de 50.000 a 55.000 en el sur. No se trata de una cantidad fija de semillas. El planteo debe contemplar diferentes aspectos del ambiente, manejo y la semilla, tales como el poder germinativo, calidad de implantación y pérdidas esperadas para alcanzar la población objetivo.

La densidad final deberá se ajustada según el ambiente, el agua disponible, la fecha de siembra y el potencial productivo. En el caso de BUCK 8730 CL, además, debe respetarse su posicionamiento prioritario para el centro-sur bonaerense y La Pampa.

Chicharrita del maíz y riesgo de excesos hídricos: una oportunidad para diversificar

La chicharrita del maíz vuelve a encender una señal de alerta para la campaña 2026/27. El último relevamiento de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, realizado entre el 17 y el 31 de julio de 2026, detectó presencia del vector en más del 98% de las localidades evaluadas del NOA y el NEA. Además, el 60% de los sitios de ambas regiones se ubicó en la categoría de mayor abundancia, con más de 100 adultos por trampa. En el NOA, esa categoría alcanzó al 73% de las localidades, mientras que en el NEA representó el 46%. La situación es diferente en el Centro-Sur, donde el 93% de los puntos monitoreados no registró capturas. El riesgo, por lo tanto, no es uniforme, pero la elevada carga poblacional en las zonas endémicas obliga a extremar el monitoreo y ajustar las decisiones de manejo.

A la presión sanitaria se suma la perspectiva climática. Para el trimestre agosto-octubre de 2026, el Servicio Meteorológico Nacional prevé una mayor probabilidad de lluvias superiores a las normales en el norte del Litoral, La Pampa y el sudoeste bonaerense, y precipitaciones normales o superiores a las habituales en el sur del Litoral y el este de Buenos Aires. En lotes con perfiles recargados, napas cercanas o limitaciones de drenaje, nuevos aportes de agua podrían provocar falta de piso, dificultar el ingreso de la maquinaria y retrasar la siembra del maíz temprano. Se trata de una perspectiva probabilística, que deberá actualizarse con los pronósticos semanales y la situación hídrica de cada ambiente.

La combinación de una mayor presión de chicharrita en el norte y posibles demoras de implantación en distintas zonas maiceras abre una oportunidad para posicionar al girasol como una alternativa agronómica importante. Al no formar parte del patosistema del achaparramiento del maíz, la oleaginosa permite diversificar el riesgo sanitario y sostener una estrategia de cultivos estivales cuando la fecha óptima del cereal comienza a quedar comprometida.

No se trata de reemplazar al maíz de manera indiscriminada ni de considerar al girasol tolerante al anegamiento. La decisión debe analizarse lote por lote, considerando drenaje, estado de las napas, ventana de siembra, rotación, control de malezas y ambiente productivo. Allí donde las condiciones permitan una implantación adecuada, híbridos con adaptación y Sanidad de Vanguardia, como BUCK 8730 CL y BUCK 8731 CL, ofrecen una herramienta concreta para transformar una coyuntura sanitaria y climática compleja en una oportunidad de diversificación productiva y comercial.

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