Trigo candeal: el specialty que conecta genética, industria y calidad


El trigo candeal exige una lógica distinta: no alcanza con producir kilos, también hay que entregar color, proteína, vitreosidad, sanidad y estabilidad. En ese desafío, Buck fortalece un programa de mejoramiento con más de 70 años de historia, orientada a cubrir diferentes ciclos y ambientes, con materiales adaptados al mercado argentino y a las exigencias fideeras.

En Argentina, hablar de trigo candeal es hablar de una especialidad. A diferencia del trigo pan, cuyo destino principal está asociado a la molienda harinera y la panificación, el trigo candeal, también conocido como trigo fideo o durum, tiene un vínculo directo con la industria de pastas secas. De su molienda se obtiene sémola, materia prima central para la elaboración de pastas de calidad. Por eso, su lógica productiva es distinta: el negocio no se define únicamente por rendimiento, sino por la capacidad de entregar una calidad industrial consistente.

Desde el punto de vista botánico y genético, el trigo candeal también tiene una identidad propia. Mientras el trigo pan moderno es hexaploide, BBAADD, el candeal es tetraploide, BBAA, con una evolución genética diferente y atributos específicos para la producción de sémola. Esta condición explica, en parte, su comportamiento industrial y la necesidad de programas de mejoramiento orientados a parámetros muy concretos de calidad, como color, proteína, vitreosidad, rendimiento semolero y aptitud fideera. 

La historia argentina del cultivo muestra con claridad ese valor. El trigo candeal comenzó a desarrollarse en el país durante la década del 50 y alcanzó su máxima expresión en la campaña 1969/70, con 760.000 toneladas y 419.700 hectáreas. En ese período, gran parte de la producción se destinaba a exportación, con Italia como principal comprador hasta 1974, atraída por la calidad candeal argentino. Luego, la superficie cayó por una combinación de factores vinculados a la calidad, problemas sanitarios y el avance de cultivares de trigo pan de ciclo corto. Ese recorrido histórico ayuda a entender el rol estratégico que vuelve a ocupar hoy el mejoramiento genético.

En un cultivo specialty, la variedad no solo debe rendir: debe sostener calidad en ambientes variables, responder sanitariamente y entregar una materia prima alineada con la industria. 

Buck Semillas trabaja desde 1930 en mejoramiento genético y hoy enfoca sus programas sobre tres objetivos centrales: rendimiento, sanidad y calidad. La empresa busca que sus variedades tengan alto potencial productivo, buen comportamiento frente a las principales enfermedades de cada región y una calidad acorde al destino de uso. 

En trigo candeal, ese enfoque tiene una trayectoria extensa. El desarrollo de candeales Buck comienza en 1952 con Candeal Durumbuck, continúa en 1961 con Taganrog selección Buck y en 1963 con Buck Balcarce, que incorporaba candeales italianos. Aquellos materiales respondían a demandas del mercado italiano: buena calidad, buen peso hectolítrico y alto peso de mil granos, aunque presentaban tendencia al vuelco y susceptibilidad a roya del tallo. A partir de allí, el programa fue evolucionando hasta llegar a los actuales PERLA®, RUBI®, LACAR® y BRILLANTE®.

La fortaleza del programa actual está en su red de selección y evaluación. Buck selecciona y evalúa trigo candeal en ambientes representativos como Rojas, La Dulce, Pieres y Tucumán. Además, participa de los ensayos regionales coordinados por la Chacra Experimental Integrada Barrow donde evalúa sus líneas precomerciales y comerciales en una red más amplia de ambientes.  Esta cobertura permite observar el comportamiento de los materiales en ambientes contrastantes, desde zonas tradicionales del sur bonaerense hasta regiones con potencial bajo riego o nuevas oportunidades productivas. 


Además, el programa incorpora herramientas modernas para acelerar y profundizar la selección. Buck trabaja en invernáculos y cámaras de crecimiento con generaciones en contraestación, speed breeding, marcadores moleculares, inoculación artificial de patógenos y plataformas de fenotipado. La implementación del speed breeding permite obtener hasta cuatro generaciones de trigo por año, con 22 horas de luz, 20 °C de temperatura y ciclos de aproximadamente 63 días, frente a los 150 días de invernáculo o 150 a 210 días a campo. También realizan marcadores moleculares en búsqueda de genes de color o de resistencia a royas con CERZOS-CONICET, con el objetivo de obtener variedades con mejores características nutritivas y de calidad industrial.

Esta base tecnológica es clave para un cultivo donde la industria exige precisión. El color de sémola, por ejemplo, no es un detalle visual: es un atributo central para la elaboración de pastas. Por eso, Buck incorpora mediciones específicas como el colorímetro Minolta, utilizado para analizar color de sémola y fideos. También se destacan líneas de trabajo vinculadas al desarrollo de candeales con mayor contenido de micronutrientes y antioxidantes para la obtención de pastas biofortificadas de alto valor nutricional, además de proyectos de edición genética orientados a trigo alto en fibra. 

En el mercado actual, Buck ya tiene un posicionamiento relevante. Según la distribución varietal SISA 2024/25 presentada por la empresa, BUCK PERLA® lidera la superficie de trigo candeal con 36.462 hectáreas, equivalentes al 35% del total registrado. También aparecen BUCK ZAFIRO®, BUCK RUBÍ® y BUCK CUARZO® dentro del mapa varietal, lo que muestra una presencia consolidada de la genética en la categoría. Sobre esa base, el portfolio se fortalece con cuatro variedades centrales: RUBÍ®, PERLA®, LACAR® y BRILLANTE®

BUCK RUBÍ

Material de ciclo intermedio, con elevado potencial de rendimiento, buen peso hectolítrico, buen peso de mil semillas y un perfil sanitario destacado, especialmente frente a royas. Desde el punto de vista industrial, reúne las cualidades requeridas para su uso en la industria fideera. 

BUCK PERLA


Buck Perla, en cambio, aporta precocidad: es de ciclo corto, insensible al fotoperíodo y se destaca por su potencial en condiciones bajo riego, especialmente en NOA, Córdoba y San Luis. 

BUCK LACAR


¡Novedad dentro del portfolio!, caracterizada como una variedad de ciclo intermedio-largo, con perfil sanitario destacado, alto potencial de rendimiento y tallo semi-macizo, una característica especialmente valiosa para sistemas bajo riego por su buena resistencia al vuelco. 

BUCK BRILLANTE

Variedad de ciclo intermedio lanzada durante 2026, que suma sensibilidad al fotoperíodo, lo que le permite sostener rendimiento ante atrasos en la fecha de siembra. Además, se destaca por su muy alta expresión de color de sémola, proteína alta y aptitud molinera y fideera excelente. 

Por lo expresado, el trigo candeal puede ser mucho más que un cultivo de invierno: puede ser una herramienta para diversificar rotaciones, ocupar el lote con un cereal de alto valor agronómico y, al mismo tiempo, producir una materia prima diferenciada para una industria que necesita previsibilidad. En ese camino, la genética cumple un rol central.

Con RUBÍ®, PERLA®, LACAR® y BRILLANTE®, Buck Semillas consolida una propuesta alineada con el futuro del trigo candeal argentino: más rendimiento, mejor sanidad, calidad industrial y una mirada de cadena. Porque en el candeal, el lote no termina en el grano. Termina en la sémola, en el color, en la pasta y en la capacidad de construir valor desde la genética hasta la mesa. 

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